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martes, 5 de octubre de 2010

De familias, asesinos, abandonos, incorporaciones y revisionados

Un cóctel un poco raro, ¿verdad? Todo esto hay en las cuatro series de las que trata esta entrada: Modern Family, Dexter, Los Soprano y Mujeres Desesperadas.

Empecemos por las familias recién llegada a mi pantalla: Modern Family. Después de un pequeño maratón para ponerme al día puedo decir que ya he visto la primera temporada y los dos capítulos de la segunda que se han emitido. Y aunque me ha dejado la sensación de que la segunda mitad de la primera temporada es algo más floja, sigue siendo grande. No tiene esas genialidades que le veía al principio pero me sigue haciendo reír, y es justo lo que le pido. Ahora que ya estoy al día me va a costar un poco no tener un capítulo para ver siempre que necesite reírme, pero espero que Community (que voy a empezar en breve) llene su hueco de los maratones. A ver qué tal.

Y ahora, Dexter. Ay, qué enorme es esta serie. No voy a decir mucho más de lo que dije en la entrada en la que hablaba de su piloto, pero cada capítulo es una maravilla de 40 minutos. Hasta los créditos son increíbles y enamoran, joder. Despacito, sin maratones, disfrutandola, regalandome capítulos geniales (como Mad Men).

Otra familia, Los Soprano. Me duele, pero no puedo más con ella. Voy a la mitad de su primera temporada y no discuto que sea una gran serie, entiendo que sea una serie de culto, pero no es para mí. Los capítulos se me hacen eternos y ni el reparto excepcional que tiene consigue engancharme. Así que de momento la abandono, si más adelante me apetece puede que la retome, pero de momento voy a dejar espacio a otras series.

Y el revisionado, como no podía ser de otra manera, es el de Mujeres Desesperadas. Como me pasa con Anatomía de Grey, la dejé hace ya tiempo por problemas de tiempo y demás, pero como ando con muchas ganas de reengancharme a las dos he empezado un revisionado a mi ritmo. Ambas las veo dobladas (cosas de la costumbre de cuando las veía, además, son de cuando todavía había un buen doblaje, no como ahora que cada vez es peor...), así que no tengo prisa por ponerme al día.

domingo, 15 de agosto de 2010

Lo que estoy viendo actualmente

Lo primero de todo: he vuelto. Bueno, en realidad volví ayer, pero he necesitado unas 15 horas de sueño para volver a ser persona. Unas vacaciones fantásticas excepto por algún que otro detalle... como que mi disco duro y la tele del apartamento no hicieron buenas migas. Consecuencia: no he podido ver absolutamente nada de lo que llevaba. Menudo mono de series traigo, oiga, he tenido que meterme en vena tres capítulos de Bones y uno de Mad Men para empezar a superarlo.

El caso (y a lo que va esta entrada) es que me he dado cuenta del pequeño caos que tengo entre las series que estoy viendo y esa eterna lista de mis series por ver (que crece y crece y crece a velocidad de vértigo). Tengo demasiadas series empezadas y si empiezo más todavía no voy a conseguir acabar ninguna. Así que nada de series nuevas hasta limpiar un poquito la lista de series que estoy viendo. Hoy por hoy, la cosa está como sigue:

Bones: ya ha quedado clara mi pasión con esta serie y los maratones forenses que me pego, así que no extenderé mucho más mis alabanzas sobre Brennan y Booth, y su equipo, claro. Voy cerquita del final de la segunda temporada, y cada vez más enganchada.
Angel Beats!: ya van dos veces las que he empezado esta serie y las dos veces me he quedado atascada en el tercer capítulo, que quizá tenga el principio más flojo que los anteriores y por eso no acabe de convencerme, no sé. El caso es que tengo que superar este capítulo de una vez porque tengo la sensación de que este escuadrón tan peculiar va a darme más de una sorpresa y de una carcajada, como ya ha pasado con sus dos capítulos anteriores.
Glee: y hablando de series que me cuestan... Glee llega a aburrirme soberanamente con sus tramas de amoríos de instituto americano y sus personajes tópicos, pero se lo acabo perdonando todo por esos números musicales que son mi debilidad. De momento tengo paciencia, aunque sólo sea por llegar a ver ese enfrentamiento final, así que retomaré mi pequeño placer culpable.
Anatomía de Grey: ya expliqué en entradas anteriores mi retorno al Seattle Grace y mi relación amor-odio con este dramón que me hace sacar los kleenex capítulo sí y capítulo también. Como apenas me acordaba de por dónde lo había dejado cuando la abandoné he vuelto a empezar a revisionarla, disfrutándola desde el principio y viendo cada vez mucho más claros sus defectos y sus cosas buenas. Despacito, es una de las series que menos prisa me corre tachar de la lista y eso hace que se vaya a quedar aquí mucho, mucho tiempo con este ritmo de visionado tan peculiar que llevo con ella.
Bleach: no tengo ni idea de por qué capítulo va esta serie hoy por hoy (aunque casi mejor prefiero no saberlo porque sólo de pensar todo lo que me va a costar ponerme al día me da algo), yo la empecé y la dejé a los 7 capítulos cuando decidí cortarme el grifo de las series para preparar los finales del curso pasado. El caso es que me gustó lo que ví, me pareció entretenido aunque creo que me saltaré el relleno antes de acabar aborreciendo la historia. Si algo me saca de mis casillas en estos animes tan largos son los rellenos largos, aburridos y que no aportan absolutamente nada de nada... En fin, ya que me pongo con esos animes kilométricos empezados y nunca acabados tengo que cederle el siguiente puesto a...
Naruto Shippuden: creo que el maratón intenso y agotador que me dí de los primeros 220 capítulos de Naruto excedió mis posibilidades, y ahora me pasa como con Bleach: me da tanta pereza pensar en los capítulos que me quedan... Aun así, Naruto es el anime al que más cariño le tengo porque fue el primero que ví y el primero que me enganchó, y durante unos meses (hasta llegar al punto donde empezaba el Shippuden) lo único que veía era a ese niño rubio vestido de naranja. Es una de las pocas series a las que le perdono casi todo por esas razones sentimentales, y sí, tiene preferencia antes que Bleach, así que sigo sacando fuerzas para ponerme con ella otra vez.
Durarara!!: el caso es que dejé esta serie allá como por el episodio 8, me gustaba, me parecía entretenida, pero por esta manía mía de querer ver más series de las que es humanamente posible abarcar la fui dejando de lado. Creo que esta adaptación de la historia del motorista fantasma se merece otra oportunidad en condiciones, porque es un anime muy diferente a los que estamos acostumbrados a ver.
Mujeres Desesperadas: las mujeres de Wisteria Lane tienen el honor de ser la primera serie que me enganchó hasta tal punto de empezar a verla por internet. Hará dos o tres años que la empecé (al igual que con Anatomía de Grey, tampoco recuerdo por dónde la dejé exactamente así que la volveré a revisionar desde el principio y asunto arreglado) y aunque con algunos bajoncillos en la serie me mantenía enganchadísima. Tengo debilidad por esta serie tan llena de secretos, mentiras y tarta de manzana. Ah, y por Susan y su hija. La verdad es que tengo ganas de retomarla, es otra de las series que me pesa haber dejado en su momento.
Fairy Tail: hasta estos últimos exámenes llevaba al día este anime que me enganchó desde que la empecé. Ni uno sólo de sus capítulos me ha defraudado. A falta de 11 capítulos (más o menos) para ponerme al día de nuevo es una de las que más rápido va a caer. Como curiosidad, esta serie tiene la culpa de que mi gato se llame Happy (sí, sí, por ese gato azul y cabezón con alas y que se pasa la vida diciendo "ayee!" ^^).
Fullmetal Alchemist Brotherhood: creo que de esta llegué a ver 3 capítulos si no recuerdo mal. El caso es que tuve unos pequeños problemillas técnicos y después decidí esperarme a que acabara la serie para poder verla entera del tirón. Me han contado cosas bastante buenas de este anime (los primeros capítulos de la versión antigua no llegaron a engancharme para nada, estos de la nueva de momento me han gustado bastante), así que tengo que encontrarle un hueco, que es de las series que más ha sufrido mis listas masificadas.
Misfits: ví el primer capítulo de los 6 que tiene la primera temporada de esta serie británica, de la que leí en algún sitio que iban a sacar una segunda temporada (creo). De momento es la serie con la que he soltado más WTF hasta el momento, pero pese a lo jodidamente rara que es, engancha.
Katanagatari: un anime a base de ovas que salen mensualmente, 12 en concreto. Una historia de guerreros del Japón antiguo, unas katanas que recuperar y tal. La historia, aunque en principio no es muy original, está muy bien contada y el dibujo es muy peculiar, lo que la hace diferente. Ví la primera ova y después las demás fueron cayendo en el olvido por culpa de otras series, como el resto de las que están aquí, y claro, eso hay que cambiarlo. Katanagatari se lo merece.
The Sopranos: es la última serie que he empezado a ver, solamente he visto el piloto, y me ha dejado con ese gran sabor de boca que sólo las grandes series saben hacer. Preveo muy buenos ratos con esta serie, que cuenta con un reparto extraordinario y espero que le saque partido.
Mad Men: otra serie que sigo despacito, para disfrutarla mejor. Apenas llevo dos capítulos y cada uno de ellos me ha dejado una sensación extraña. Es una lección de historia, un viaje en el tiempo a esos Estados Unidos de los 60 que me está fascinando por completo. Pocas series he disfrutado tanto desde el principio como lo estoy haciendo con Mad Men, y con la certeza de que esto sólo es el principio de esta agencia de publicidad llena de whisky y tabaco.
Rurouni Kenshin: en realidad no puedo decir que haya visto más que unos minutos del primer capítulo, pero lo que he visto me ha gustado, y eso y las buenas críticas (sobre todo de Jotha y de David Martín, cuando habló de ella en "De serie en serie") son suficiente para poder decir que me la quedo. Desde luego tiene potencial para ser una buena historia.

Y esto es lo que pasa actualmente por "En mi pantalla", y lo que va a seguir acomodado en esta pantalla hasta que vaya tachando series de la lista. Iremos informando.

martes, 27 de julio de 2010

Mi regreso al Seattle Grace

Sí, es un hecho. He vuelto a caer de nuevo en el Seattle Grace, y ya he perdido la cuenta de las veces que he recaído con Anatomía de Grey. En su momento la empecé porque me quedaba enganchada a los capítulos que echaban en Cuatro y quería conocer la serie desde el principio. Fue uno de mis mejores maratones, cuatro temporadas en un mes. Luego la dejé de lado, por exámenes primero y por pereza después (me pasó exactamente lo mismo con Mujeres Desesperadas, que es otra de las que tengo que retomar). Y hace unos días volví a sentir esa necesidad de engancharme de nuevo.

Soy consciente de lo ñoña que es la serie. Del pedazo de drama en que se va convirtiendo, cada capítulo más todavía. De que no es una de esas series con gran calidad, es más bien un producto para entretenerse... y en mi caso para llorar. Soy una sensiblera del copón, lloro muchísimo y con series como Anatomía de Grey más todavía. Es todo un culebrón seguir las vidas de los internos del Seattle Grace, sus amores y desamores entre ellos, las reflexiones de Meredith...

Esta vez quiero volver a empaparme de todo este drama. Por eso he vuelto a empezar desde el piloto. Estoy notando mucho más los fallos y las limitaciones de la serie que cuando la ví por primera vez, pero también la estoy disfrutando más. Desventajas y ventajas de los revisionados, y tal. El caso es que tengo que reconocerlo: pese a todo, Anatomía de Grey sigue siendo una de mis series preferidas.

sábado, 29 de mayo de 2010

Mis primeras series

Bueno, igual no las primeras primeras porque tampoco me voy a remontar a mi feliz infancia llena de dibujos animados ni a mi adolescencia viendo ficción nacional (véase Compañeros, Hospital Central, El Comisario... a las que puede que les dedique una entrada en su momento). Más bien me refiero a las que vinieron un poco después y que me convirtieron, realmente, en una seriéfila.

Realmente son todas ellas series con las que ya me he acostumbrado al doblaje español (esas sobremesas de las cenas viendo series con mi madre hacen mucho). Por ejemplo recuerdo haber visto una gran parte de Smallville así, en verano después de cenar. Con Friends también me pasa eso de la costumbre de las voces y el doblaje: después de tragarme todas las repeticiones en Cuatro ya no les asocio otras voces a los protas de una de mis series favoritas. Lo mismo añado con otras series más recientes (o no tanto): Dexter, Buffy Cazavampiros, El Mentalista, Anatomía de Grey y Mujeres Desesperadas. Aunque a estas dos últimas me enganché ya vía portátil por recomendaciones de amigos, todo hay que decirlo.

Ays, qué ganas tengo de que llegue ya por fin mi verano dedicado a ver series, anime y películas... Creo que entonces sí podré saturar el blog de entradas y no como ahora, que apenas tengo tiempo de ver series y mucho menos de escribir sobre ellas. Malditos exámenes universitarios.