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viernes, 4 de mayo de 2012

Nonato's House: midwife speaking

Acabo de terminar de ver la miniserie británica Call the Midwife, otra de esas joyas que nos ofrece la BBC y que para mi alegría ha sido renovada para una segunda temporada, que tendrá 8 episodios, dos más que la primera que al estilo británico consta tan sólo de 6.



Basada en las memorias de la comadrona inglesa Jennifer Worth esta miniserie nos cuenta la historia de Jenny Lee (Jessica Rayne), una comadrona que se une a un grupo de monjas dedicadas a asistir partos en el East End londinense de 1950. Jenny está escapando de un desengaño amoroso que tendrá gran influencia en la historia y junto a ella en la Casa del Nonato están sus compañeras enfermeras Trixie (Helen George) y Cynthia (Bryony Hannah), dos alegres chicas cuya compañía le vendrá muy bien a la recién llegada. Las monjas, con diferentes personalidades, se prestan a que se les coja cariño rápidamente aunque alguna sea un poco gruñona. En el segundo episodio se incorpora a las enfermeras Chummy Browne, interpretada magistralmente por Miranda Hart, una mujer grande y bastante torpe, que proviene de una familia aristocrática en la que no se encuentra nada cómoda.

Si bien Call the Midwife se centra en la historia de Jenny Lee podemos considerar protagonistas al resto de sus compañeras, sobre todo a Chummy y a su historia con el policía Noakes, y se agradece que la historia sea tan coral y se les dé protagonismo a todos ellos. Jimmy, amigo de Jenny y también su pretendiente, es un secundario con algo menos de protagonismo pero que también tiene sus tramas y su papel en la vida de la enfermera Lee. Las mujeres cuyos partos tienen que asistir las comadronas y sus historias son el eje central de los capítulos, regalándonos historias que siempre consiguen emocionar. Porque esa es una de las claves de la genialidad de esta miniserie: consigue llegar exactamente a donde se propone, tocar al espectador y a sus sentimientos con las historias que narra y reflexionar acerca de la vida, la muerte, la pobreza y las circunstancias con las que se encuentran los personajes en el Londres de mediados del siglo XX. Y lo hace muy bien, sin caer en lo fácilmente lacrimógeno y con unas tramas muy bien trabajadas.

Personalmente si tuviera que quedarme con alguna historia me quedaría con la de Conchita, la mujer española que tiene 8 hijos (si no recuerdo mal) con un inglés con el que no comparte idioma, o la de la madre primeriza a la que secuestran su bebé.

Desde que las descubrí soy muy fan de las miniseries británicas pero esta es sin duda una de las mejores que he visto. La ambientación, tan cuidada como siempre, el cast, los personajes, las tramas... todo está reluciente y los engranajes encajan tan bien que el resultado es inmejorable. Tengo muchas ganas de que estrenen la segunda temporada (aunque todavía no se ha hablado de fechas y supongo que tocará esperar hasta el año que viene puesto que la primera temporada terminó en abril) y de volver a ver a las cuatro enfermeras yendo por Londres en bicicleta y cogiendo apresuradas el teléfono con esta frase que podría ser el eslogan de la serie: "Nonato's House: midwife speaking" (Casa del Nonato: comadrona al habla).

miércoles, 5 de octubre de 2011

Monroe, otro gran personaje al estilo británico



Me topé con esta miniserie británica protagonizada por James Nesbitt de casualidad. Como soy una gran fan de las series británicas, que siempre me sorprenden por su gran calidad y el desarrollo de sus personajes, no dudé en ponerme con ella y devoré los 6 episodios (otra característica típica de las series británicas) en muy pocos días.

Monroe es lo que podríamos llamar un drama médico, aunque quizás incluso me atrevería a incluirla en esa difusa y polémica categoría de dramedias. Gabriel Monroe, el prota, es un neurocirujano con un gran ego y una vida familiar un tanto desastrosa. El argumento no es nada nuevo, pero el personaje es grande y todos están muy bien desarrollados y tienen su evolución. A Monroe le deja su mujer y tiene que lidiar con eso y con sus propios líos de una noche, con su hijo recién llegado a la universidad, con su mejor amigo que además es el anestesista de su equipo, con sus dos internos y con la cirujana de cardio con la que tiene una extraña relación amistad-odio. Cada uno de los personajes tiene sus momentos de protagonismo, incluso los pacientes, y por supuesto evolucionan a lo largo de los 6 capis. Monroe hace de su peculiar sentido del humor su rasgo más característico, algo que a veces se adora y a veces saca de quicio.

Esta es una miniserie que no tiene miedo de mostrar imágenes muy explícitas de las operaciones y que tampoco lo tiene a la hora de tratar con las consecuencias de las operaciones de neurocirugía, incluida la muerte. Dadle una oportunidad, que se ve enseguida y se disfruta muchísimo. James Nesbitt es un gran actor, y todavía me queda por disfrutar su papel en otra miniserie británica: Jekyll.

lunes, 11 de abril de 2011

Tras las puertas de Marchlands


La semana pasada terminé de ver una miniserie inglesa de 5 capítulos llamada Marchlands que me enamoró completamente. Del mismo canal que nos regaló Downton Abbey, ITV, llega esta historia sobre tres familias que viven en la misma casa durante el año 67, los 80 y el 2011.Todos están ligados por algo que pasó en 1967: la muerte de una niña de 8 años llamada Ruth Bowen. La familia de esa época se compone de sus padres, Paul y Ruth Bowen, y de los padres de Paul, Evelyn y Robert. En los 80 la familia que vive en Marchlands son los Maynard, Eddie y Helen, con su hijo Scot y su hija Amy, que dice que ve a Alice y que es su amiga. Por último, en el 2011 acaban de mudarse a la casa Nisha y Mark Ashburn, que están esperando un bebé.

Una de las cosas que más me ha gustado de Marchlands son sus saltos temporales. Desde el primer capítulo vamos saltando de una década a otra con distintos personajes y a pesar de que al principio me pareció un poco lioso enseguida me acostumbré. Estos saltos en el tiempo hacen que la narración sea más ágil, lo que es un punto a favor. Me han gustado muchísimo todos y cada uno de sus 5 capítulos de 1h de duración, y no tengo ninguna duda de que la revisionaré más adelante.

Las tres familias me gustan, sobre todo esa Ruth Bowen rota de dolor tras perder a su única hija por un tonto accidente que provocó que la niña se ahogara en el río. Su suegra Evelyn es un personaje con mucho peso en la familia, mal que nos pese a los espectadores (yo por lo menos no la tragaba). En los 80 el escepticismo y el realismo de Helen contrastan con el pobre Eddie, que cree todo lo que dice su hija y sólo quiere ayudarla. Quizá los Ashburn sean una familia un poco más aburrida aunque su presencia es muy necesaria para el desarrollo de la serie como veremos según vayan pasando los capítulos.

Por cierto, decir que estoy totalmente satisfecha con el final, que me pareció la forma redonda de acabar la serie. Y claro, con sus sorpresas incluidas.

Yo os recomiendo Marchlands totalmente. Son sólo 5capítulos, aunque eso sí, duran 1h cada uno. A mí me ha mantenido totalmente pegada a la pantalla todo el rato, lo que confirma mi impresión de que la ficción británica es capaz de regalarnos auténticas delicatessen que es una delicia contemplar en esta pantalla.

jueves, 24 de marzo de 2011

La grandeza de las series de época: Downton Abbey


Justificar a ambos lados

Tenía mucho hype cuando decidí empezar con Downton Abbey. Nunca había visto una serie de época y tanto leer cosas tan geniales sobre ella en los blogs hacía que tuviera un poco de
miedo a decepcionarme. Ahora lo que sé es que todo ese hype no impidió que me quedara con la boca abierta durante todo el primer capítulo, y también durante los sucesivos. No me equivoco en absoluto cuando digo que Downton Abbey no sólo es enorme, sino que es la grandeza hecha serie. Es un lujo y una joya dosificada en tan sólo 7 capítulos que te hace desear la llegada de octubre para poder seguir con las andanzas de esta familia aristócrata de principios del siglo XX (la historia comienza en 1912, con la noticia del hundimiento del Titanic).



Unos pocos detalles más, pero sin entrar en spoilers. Los Grantham son una familia noble, con una gran propiedad que es Downton. Lord y lady Grantham tienen tres hijas, Mary, Edith y Sybill. A su servicio tienen, como es normal en Inglaterra en esa época, una buena cantidad de sirvientes: Mrs.Patmore, la cocinera; Anna y Gwen, doncellas, Branston, el nuevo chófer, Carson, el mayordomo, mr.Bates, el ayuda de cámara de lord Grantham, O'Brien, la doncella de lady Grantham, Daisy, la ayudante de la cocinera, Thomas y William, los lacayos... No podemos olvidarnos de otros tres personajes importantes: la condesa viuda de Grantham, que es la madre de lord Grantham, Mathew y su madre, primos de este... Todos y cada uno de estos personajes está magistralmente interpretado. Y tengo que mencionar particularmente a Maggie Smith como la condesa viuda de Grantham, porque si los demás están estupendos, ella está sobresaliente. El ambiente tan cuidado, la historia rica en detalles y la interpretación fabulosa de unos personajes bien definidos hace que toda la serie se nos pase en un abrir y cerrar de ojos mientras disfrutamos de la coreografía impecable que son estos 7 capítulos.

Para mi gusto ni sobra ni falta ningún detalle, y es que los ingleses nos están acostumbrando a unas series redondas, a las que la única "pega" que podemos ponerle es la corta duración de sus temporadas. Aunque, pensándolo bien, casi prefiero esta impecable resolución en pocos capítulos que una temporada de 24 capítulos que flojee a partes, como algunas del otro lado del charco. A partir de ahora prometo tener mucha más admiración y consideración hacia todas las series y miniseries inglesas, y más si son de época. Y mucho más cuando hablemos de joyas tan enormes como es esta deliciosa Downton Abbey. Larga vida a las series británicas.