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miércoles, 5 de octubre de 2011

Monroe, otro gran personaje al estilo británico



Me topé con esta miniserie británica protagonizada por James Nesbitt de casualidad. Como soy una gran fan de las series británicas, que siempre me sorprenden por su gran calidad y el desarrollo de sus personajes, no dudé en ponerme con ella y devoré los 6 episodios (otra característica típica de las series británicas) en muy pocos días.

Monroe es lo que podríamos llamar un drama médico, aunque quizás incluso me atrevería a incluirla en esa difusa y polémica categoría de dramedias. Gabriel Monroe, el prota, es un neurocirujano con un gran ego y una vida familiar un tanto desastrosa. El argumento no es nada nuevo, pero el personaje es grande y todos están muy bien desarrollados y tienen su evolución. A Monroe le deja su mujer y tiene que lidiar con eso y con sus propios líos de una noche, con su hijo recién llegado a la universidad, con su mejor amigo que además es el anestesista de su equipo, con sus dos internos y con la cirujana de cardio con la que tiene una extraña relación amistad-odio. Cada uno de los personajes tiene sus momentos de protagonismo, incluso los pacientes, y por supuesto evolucionan a lo largo de los 6 capis. Monroe hace de su peculiar sentido del humor su rasgo más característico, algo que a veces se adora y a veces saca de quicio.

Esta es una miniserie que no tiene miedo de mostrar imágenes muy explícitas de las operaciones y que tampoco lo tiene a la hora de tratar con las consecuencias de las operaciones de neurocirugía, incluida la muerte. Dadle una oportunidad, que se ve enseguida y se disfruta muchísimo. James Nesbitt es un gran actor, y todavía me queda por disfrutar su papel en otra miniserie británica: Jekyll.

lunes, 11 de abril de 2011

Tras las puertas de Marchlands


La semana pasada terminé de ver una miniserie inglesa de 5 capítulos llamada Marchlands que me enamoró completamente. Del mismo canal que nos regaló Downton Abbey, ITV, llega esta historia sobre tres familias que viven en la misma casa durante el año 67, los 80 y el 2011.Todos están ligados por algo que pasó en 1967: la muerte de una niña de 8 años llamada Ruth Bowen. La familia de esa época se compone de sus padres, Paul y Ruth Bowen, y de los padres de Paul, Evelyn y Robert. En los 80 la familia que vive en Marchlands son los Maynard, Eddie y Helen, con su hijo Scot y su hija Amy, que dice que ve a Alice y que es su amiga. Por último, en el 2011 acaban de mudarse a la casa Nisha y Mark Ashburn, que están esperando un bebé.

Una de las cosas que más me ha gustado de Marchlands son sus saltos temporales. Desde el primer capítulo vamos saltando de una década a otra con distintos personajes y a pesar de que al principio me pareció un poco lioso enseguida me acostumbré. Estos saltos en el tiempo hacen que la narración sea más ágil, lo que es un punto a favor. Me han gustado muchísimo todos y cada uno de sus 5 capítulos de 1h de duración, y no tengo ninguna duda de que la revisionaré más adelante.

Las tres familias me gustan, sobre todo esa Ruth Bowen rota de dolor tras perder a su única hija por un tonto accidente que provocó que la niña se ahogara en el río. Su suegra Evelyn es un personaje con mucho peso en la familia, mal que nos pese a los espectadores (yo por lo menos no la tragaba). En los 80 el escepticismo y el realismo de Helen contrastan con el pobre Eddie, que cree todo lo que dice su hija y sólo quiere ayudarla. Quizá los Ashburn sean una familia un poco más aburrida aunque su presencia es muy necesaria para el desarrollo de la serie como veremos según vayan pasando los capítulos.

Por cierto, decir que estoy totalmente satisfecha con el final, que me pareció la forma redonda de acabar la serie. Y claro, con sus sorpresas incluidas.

Yo os recomiendo Marchlands totalmente. Son sólo 5capítulos, aunque eso sí, duran 1h cada uno. A mí me ha mantenido totalmente pegada a la pantalla todo el rato, lo que confirma mi impresión de que la ficción británica es capaz de regalarnos auténticas delicatessen que es una delicia contemplar en esta pantalla.

jueves, 24 de marzo de 2011

La grandeza de las series de época: Downton Abbey


Justificar a ambos lados

Tenía mucho hype cuando decidí empezar con Downton Abbey. Nunca había visto una serie de época y tanto leer cosas tan geniales sobre ella en los blogs hacía que tuviera un poco de
miedo a decepcionarme. Ahora lo que sé es que todo ese hype no impidió que me quedara con la boca abierta durante todo el primer capítulo, y también durante los sucesivos. No me equivoco en absoluto cuando digo que Downton Abbey no sólo es enorme, sino que es la grandeza hecha serie. Es un lujo y una joya dosificada en tan sólo 7 capítulos que te hace desear la llegada de octubre para poder seguir con las andanzas de esta familia aristócrata de principios del siglo XX (la historia comienza en 1912, con la noticia del hundimiento del Titanic).



Unos pocos detalles más, pero sin entrar en spoilers. Los Grantham son una familia noble, con una gran propiedad que es Downton. Lord y lady Grantham tienen tres hijas, Mary, Edith y Sybill. A su servicio tienen, como es normal en Inglaterra en esa época, una buena cantidad de sirvientes: Mrs.Patmore, la cocinera; Anna y Gwen, doncellas, Branston, el nuevo chófer, Carson, el mayordomo, mr.Bates, el ayuda de cámara de lord Grantham, O'Brien, la doncella de lady Grantham, Daisy, la ayudante de la cocinera, Thomas y William, los lacayos... No podemos olvidarnos de otros tres personajes importantes: la condesa viuda de Grantham, que es la madre de lord Grantham, Mathew y su madre, primos de este... Todos y cada uno de estos personajes está magistralmente interpretado. Y tengo que mencionar particularmente a Maggie Smith como la condesa viuda de Grantham, porque si los demás están estupendos, ella está sobresaliente. El ambiente tan cuidado, la historia rica en detalles y la interpretación fabulosa de unos personajes bien definidos hace que toda la serie se nos pase en un abrir y cerrar de ojos mientras disfrutamos de la coreografía impecable que son estos 7 capítulos.

Para mi gusto ni sobra ni falta ningún detalle, y es que los ingleses nos están acostumbrando a unas series redondas, a las que la única "pega" que podemos ponerle es la corta duración de sus temporadas. Aunque, pensándolo bien, casi prefiero esta impecable resolución en pocos capítulos que una temporada de 24 capítulos que flojee a partes, como algunas del otro lado del charco. A partir de ahora prometo tener mucha más admiración y consideración hacia todas las series y miniseries inglesas, y más si son de época. Y mucho más cuando hablemos de joyas tan enormes como es esta deliciosa Downton Abbey. Larga vida a las series británicas.

viernes, 18 de marzo de 2011

Elemental, querido Watson, pero en el s.XXI

Así es, Sherlock Holmes y su querido dr.John Watson se nos han trasladado al s.XXI. Y yo, que soy una gran fan de Sherlock Holmes desde que empecé a leer los relatos de Conan Doyle cuando era todavía una niña, pues no me podía perder qué les deparaba a estos dos grandes personajes eso de vivir en nuestros días. Así que en cuanto me enteré de que la BBC británica había hecho una miniserie de 3 capítulos llamada Sherlock tuve que bajármela. Me asustó un poco que los capítulos fueran de hora y media, así que la fui posponiendo porque no encontraba el momento de ponerme con ella. Pero esta semana ha sido un poco nefasta en cuanto a mi salud se refiere (primero una gastroenteritis y luego una infiltración en la rodilla), así que llevo reposando desde el lunes por la tarde. Era el momento para empezar con Sherlock y eso hice el martes. Y menuda gran elección hice.

[AVISO: SPOILERS DE LA PRIMERA TEMPORADA DE SHERLOCK]
Sherlock enamora, convence, apasiona y absorbe desde el primer momento. Los capítulos no se hacen largos para nada y te mantiene en tensión todo el rato. Los tres casos tienen referencias clásicas a los relatos de sir Arthur Conan Doyle, como las circunstancias del piloto "A study in pink", los personajes originales, desde Holmes y Watson hasta Moriarty, pasando por Mycroft, la casera, Lestrade... Es una delicia verlos a todos en nuestra época, usando móviles de última generación y sms en lugar de telegramas, viendo el blog del dr.Watson en lugar de sus manuscritos y viéndoles coger taxis en lugar de carruajes de caballos. El 221B de Baker Street sigue siendo su home, sweet home, aunque claro, hay otros elementos modernizados. Como, por ejemplo, que Watson venga de la guerra de Afganistán, un detalle al principio del piloto que me gustó mucho.

Estos pequeños detalles marcan una diferencia muy grande con respecto a adaptaciones anteriores, y si bien puede dar un poco de miedo la idea tengo que decir que el salto de estos siglos les ha sentado genial a ambos protagonistas. Y ni qué decir tiene que esa season finale ha sido totalmente demoledora. Hacía mucho tiempo que no pasaba tanta tensión con un final de temporada, al borde de la silla, alucinando con todo lo que veía y con el convencimiento de que tanto la BBC y las series británicas no habrían podido entrar en mi vida de mejor manera.

Espero su siguiente temporada ansiosa no, lo siguiente. Pero hasta septiembre me tocará tener paciencia. Tendré que seguir viendo miniseries inglesas para resarcirme, claro. Entre ellas esas adaptaciones históricas recomendadas por Felipe de Serieína (Downton Abbey, que acabo de empezar, Orgullo y Prejuicio, Norte y Sur, Bleak House...) y la también minisierie y también inglesa Luther. Ya os contaré mis impresiones.

martes, 21 de diciembre de 2010

De serie en serie con Yorch, de Yorchseries

Hoy os dejo una nueva aportación a este rinconcito en la sección "De serie en serie". Esta viene de la mano de Yorch, blogger imprescindible de Yorchseries, twitter y, por supuesto, devorador de series. Es uno de los seriéfilos de cuyo criterio me fío a la hora de escoger mis series, así que ya sabéis, viene recomendado.

Yorch nos habla de Shameless, una comedia británica desconocida para muchos (entre los cuales me incluyo). Me gusta, así que me la apunto. Gracias por acercarnos un poco más Shameless ^^



Hace una semana o así Ishtar preguntó que quien se ofrecía para participar en una de la secciones de su blog, consistente en que otro bloguero seriéfilo deje su firma en forma de entrada en “En mi pantalla”. Así que acepto la invitación y allá voy…

Tenía dudas sobre qué serie elegir, pero al final me he acabado decantando por la que más me hace disfrutar a día de hoy (con permiso de Friday Night Lights).

Shameless es una comedia británica, con 7 temporadas ya en su haber y que pronto (a principios de Enero) verá la luz en su versión americana.

Tiene todos los ingredientes para ser un dramón de los de musiquilla melancólica de fondo, pero lo que realmente vemos es una comedia gamberra en la que todos (o casi todos) los personajes te acaban conquistando.

La familia protagonista se apellida Gallagher (como los Oasis, incluso hay uno que se llama Liam...) y no es nada común, al menos no lo que solemos ver en TV.

Frank es el “padre”, lo pongo entre comillas porque se puede decir que no ejerce mucho su función, va totalmente a lo suyo, con sus borracheras y sus discursos extraños. Un horror de padre, al que se le acaba teniendo un cariño enorme a pesar de sus enormes defectos. La madre desapareció, dejando a cinco hijos, cuidados por Fiona, la hermana mayor.

La familia (y sus vecinos también) te meten de lleno en la vorágine de un barrio marginal, con su bar donde ahogar las penas e historias para todos los gustos. Te muestran cómo sobrevivir con muy poco dinero pero con mucha imaginación.

A lo largo de las temporadas, ves crecer a los hijos, te enamoras de secundarios enormes (mención especial a Micky Maguire y Lillian) y cuando te das cuenta, te has ventilado casi todo lo emitido.

Seguramente muchos comencéis a verla con su versión USA, pero yo no puedo dejar de recomendar la original.