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lunes, 8 de septiembre de 2014

I ♥ procedimentales

Que me encantan las series procedimentales es un hecho. Un hecho del que he hablado de pasada en muchas entradas de mi blog dedicadas a este tipo de series, pero la verdad es que me apetecía mucho dedicar un rato a hablar solamente de procedimentales y de mi amor por este tipo de series.

Creo que lo mejor es empezar con una pequeña definición de lo que son las series procedimentales y la que más me gusta es la que dan los redactores de "Vaya Tele" en su Diccionario teléfilo
"Una serie procedimental es aquella cuyos episodios se caracterizan por ser autoconclusivos e independientes entre sí, esto es, al comienzo de cada capítulo se plantea un determinado “caso de la semana” que se resuelve habitualmente durante el resto del episodio. Normalmente suelen carecer de una historia común a toda la temporada o, si la tienen, tan sólo se trata de forma superficial en la mayoría de los episodios". El post entero sobre las series procedimentales lo tenéis aquí.


Seguro que si pensáis en este tipo de series os saldrán nombres a montones, más antiguas y más modernas (apuesto a que la mayoría habréis pensado primero en CSI), y normalmente sobre médicos, abogados o policías en cualquiera de sus versiones. Yo no le hago ascos a ninguna profesión en los procedimentales aunque sí tengo mis preferencias: médicos y policías de cualquier tipo. Una serie sobre policías que tenga que ver con la parte forense o directamente sobre médicos forenses tiene muchas papeletas para engancharme porque es algo que me encanta. Esa es una de las razones por las que me gustan tanto los procedimentales (en este caso los de policías): me atrae un montón todo lo que tenga que ver con crímenes, investigaciones, pruebas, trabajo policial, investigación forense, análisis forense... Si me mencionas un piloto que tenga estas cosas es seguro que lo veré porque me encantan todas estas cosas. Me pasa algo parecido con las series sobre médicos, que es una profesión que siempre me ha parecido muy interesante. Los abogados, en cambio, me llaman bastante menos la atención. 

Además de que me llamen la atención los policías/forenses/médicos en general hay más razones para que entre mis series haya un gran número de series procedimentales. Como ya he dicho muchas veces (la última en la primera entrada desde que volví de mis vacaciones blogueras) normalmente tengo poco tiempo para ver series debido al trabajo y a lo cansada que estoy cuando tengo tiempo libre. Por eso siempre me tienta más ponerme un capítulo de algo que me resulte fácil seguir porque no tiene una trama complicada que te obligue a seguir con atención capítulo a capítulo sin olvidarte de ningún detalle. Puedes tirarte tres meses perfectamente sin ver una serie procedimental y aunque no te acuerdes de nada de lo que había pasado en el capítulo anterior podrás seguir perfectamente el capítulo que te pongas. Así que punto a su favor: no necesitas recordar nada de los capítulos anteriores, incluso puedes ver estas series sin ningún tipo de orden (aunque es algo que yo no hago porque tengo una pequeña obsesión con ver las series por orden, incluso los procedimentales).

Además son increíblemente entretenidos. Bueno, al menos a mí me parecen muy entretenidos y me permiten un buen rato de desconexión sin tramas excesivamente profundas o que me hagan implicarme demasiado emocionalmente (excepto en el caso de algunas series de médicos, que generalmente me dejan un pelín más tocada). Normalmente además del caso que se trata en cada capítulo se producen ciertas interacciones entre los personajes protagonistas que siempre añaden un poco de emoción a la historia y a mí me encanta cotillear cómo les va en las vidas privadas a los médicos/policías y cómo les afecta a su trabajo. Las hay que dan más importancia a los personajes que otras, por ejemplo CSI (hablo de la original, la de Las Vegas) le presta muy poca atención generalmente a la vida personal de los investigadores y se centra mucho en los casos, pero en general todas suelen contar cosas de los personajes.

Para mí estas son las principales ventajas de las series procedimentales, las que hacen que al final cuando tengo poco tiempo, pocas ganas o estoy cansada (o todo a la vez) o simplemente quiero desconectar un rato acabe poniendo algún capítulo de este tipo de series. Y sí, por eso este verano ha sido mi verano de los procedimentales: me han acompañado estos meses de calor CSI, CSI Miami, Cold Case, The Night Shift, Rizzoli & Isles... Al final cuando mi tiempo para ver series se reduce a la hora de comer o a la hora de cenar mi primera opción siempre es una de estas series, y si no me pongo cualquier procedimental acabo siempre viendo un reality. Ya hablé de algo parecido (hace ni más ni menos que 3 años, cómo pasa el tiempo) cuando hice una entrada sobre el momento adecuado para ver algunas series y cómo hay otras (que yo llamé "series comodín") que encajan sin problemas en cualquier momento.

Hay a quien todas estas características le tiran para atrás y le suponen un problema: conozco a mucha gente a la que le aburren las series procedimentales porque "siempre son lo mismo" y prefieren ver otro tipo de series. Como veis para mí todo esto son ventajas y es que sobre gustos no hay nada escrito. Y como ya me he enrollado demasiado continuaré en la siguiente entrada, que será un top 10 de mis series procedimentales favoritas porque me parecía la forma perfecta de completar la entrada (y porque cualquier excusa es buena para hablar de mis procedimentales favoritos).

viernes, 10 de junio de 2011

La serie adecuada en el momento adecuado

Llevo todo el día pensando acerca de si existe o no un momento adecuado para ver cada serie, y si de existir sería aplicable a todas o sólo a algunas. Esta filosófica y seriéfila reflexión viene por el estrés continuo de tener un mes y medio de exámenes (primero los de mayo, ahora los de junio), que no me parece nada adecuado para ponerme con algunas de mis series previstas para el verano. Me he dado cuenta de que en este estado de ánimo y con esta limitación de tiempo que es ver sólo series en los ratos de descanso del estudio no puedo ver, por ejemplo, Breaking Bad. No consigo conectar con ella, no la disfruto. Y no la disfruto porque me he dado cuenta también de que no quiero ver un capítulo en el descanso del estudio y sabiendo que tendré que dejarla al acabar el capítulo para ponerme a estudiar, a pesar de que quiera seguir viendo más y más. Yo lo que quiero es verla cuando no tenga ninguna de esas limitaciones, cuando pueda ver tres capítulos seguidos si me apetece, o cuatro, o los que sean. Quiero no estar estresada cuando le dé al play para poder centrarme del todo en las aventuras de ese químico loco que me ha parecido entrañable en los 3 capítulos que he visto. Por eso de momento la voy a dejar aparcada hasta julio. En julio acabo exámenes y además ese mes no trabajo, así que seré libre para seriear hasta que se me cansen los ojos. Entonces será el momento adecuado para ver esa primera temporada tan corta de Breaking Bad casi del tirón y poder disfrutarla como quiero y como creo que se merece, sin presiones externas. Tengo ganas de que llegue ese momento, por cierto.

Pero esto que me pasa con Breaking Bad no me pasa con todas las series. No a todas necesito dedicarles el momento justo, sino que casi cualquier momento es bueno para ellas.Son, eso es cierto, series menos complejas como Urgencias, las Gilmore o The Closer. También como Bones, United States of Tara o Arrested Development. No me molesta ponerme un sólo capítulo de estas sabiendo que luego tendré que ponerme a estudiar ni necesito verlas en un estado de ánimo adecuado. Sin embargo, creo que con Fringe puedo decir casi lo mismo que con Breaking Bad, necesito poder centrarme en ella sin tener limitación de tiempo o sin mil cosas rondándome en la cabeza relacionadas con los estudios.

Así que no sé cómo será para el resto de los seriéfilos, pero para mí algunas series sí necesitan su momento adecuado para poder disfrutarlas como yo quiero. Otras, sin embargo, me encajan sin problema en casi cualquier momento. Cosas curiosas de la vida de una seriéfila.