Bueno, pues como ya anticipaba por Twitter, hoy estrenamos sección: "De serie en serie". En esta nueva sección (que intentaré traer con cierta periodicidad, pero no prometo nada) un invitado (blogger o no, aunque preferiblemente blogger) hablará de su serie favorita, la última serie que ha visto, la que recuerda con más cariño de su infancia... En definitiva, de cualquier cosa relacionada con las series.Para dar el pistoletazo de salida he querido contar con David Martín, blogger de Area86, corrector del fansub RKB, twitter, vecino, y mi onii-chan. Tiene un gran gusto por el anime, además de ser una gran persona, y escribe genial. Os invito a echar un vistazo a su blog, y a leerle en lo que nos aporta aquí. Yo ya me callo, y le dejo hablar a él.
Antes de ponerme a escribir lo que me ocupa en esta sección me gustaría dar las gracias a Ishtar, la propietaria de este magnífico proyecto, por darme la oportunidad de que sus lectores me conozcan, y que a su vez los míos se interesen por ella. Esto responde al verdadero espíritu de llevar un blog, que es compartir experiencias, conocimientos o noticias, a nuestra vista relevantes para el público de los temas que tratamos. Vamos allá.
Quien me conozca sabe perfectamente qué es lo que más me gusta a la hora de ponerme delante de la pantalla y enchufar cualquier reproductor multimedia. Y es que, sin ninguna duda la serie que más me ha marcado y más me gusta (concretamente sus OVA) es Rurouni Kenshin: una pequeña mirada a las últimas bocanadas del Japón feudal.
Poco se sabe aquí en tierra occidental sobre la historia oriental, pero algo que si llega son esos dibujos con unas características inconfundibles y que nos hacen mirar hacia la tierra del Sol naciente, Japón.
Era pequeño cuando conocí esta serie, podría tener perfectamente 10 años y no fue hasta los 15 ó 16 años cuando decidí pegarme a ella del todo tras ver una de las películas que Selecta Visión distribuyó por España. Fue entonces cuando descubrí lo maravilloso de la serie y el fin de la negra guerra civil japonesa. En esta antigua y mítica serie, tenemos como protagonista absoluto a Himura Kenshin que será conocido como Hitokiri Battousai, título que se otorga al más temido asesino de los clanes rebeldes (personaje que existió en la realidad y en quien se inspiró Nobihuro Watsuki, su creador).
En el camino a la paz y la restauración Meiji, Kenshin, nombre que le otorgó su maestro cuando le rescató de un ataque de unos bandidos (en realidad se llama Shinta), se verá obligado a formar parte de un clan rebelde liderado por Kogoro Katsura con el que colaborará en multitud de guerras y asesinatos.
No sólo probaremos el amargo sabor de las guerras, sino que en el transcurso de la historia veremos a Kenshin enamorarse de dos mujeres (primero Yukishiro Tomoe y posteriormente Kamiya Kaoru) que saben ver el corazón que hay tras la coraza de asesino.
Una historia de muchos contrastes, puntos de vista y marcos contextuales que nos hacen conocer un poco más sobre la historia japonesa. Por ello y muchas razones, no veo a Rurouni Kenshin sólo como un anime, sino como mi retrato favorito de la peor situación a la que los seres humanos pueden encontrarse... la autodestrucción.
Espero que esto os hable un poco más de mí y sobre todo de ese país tan lejano del que pocas cosas sabemos. Mi más sincero agradecimiento a aquellos que se hayan molestado en leer entero el artículo y por supuesto a la que lleva este sitio, Ishtar.
Supongo que habrá quedado claro por qué ésta es mi serie preferida, si no ha sido así ya sabéis, es hora de ver algo nuevo.
¡Nos leemos!