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martes, 3 de agosto de 2010

Un clásico: Conan, el bárbaro


Sí, he visto Conan, el bárbaro. Y no, no estoy de coña. No es una de las pelis que tenía previsto ver, pero tengo que admitir que me lo pasé bien. Y hasta me gustó. Sin duda tuvo mucho que ver la compañía (inmejorable), porque fue precisamente gracias a Jotha eso de ver la película y, sobre todo, eso de reírme tantísimo.


Pero quitando las risas acerca de las costumbres higiénicas de los bárbaros como Conan, de las pinturas de camuflaje la verdad es que me sorprendió mucho la película, y me gustó. Me gustó la historia, es de esas que me llegan (venganza, valor, con historia de amor de esas ñoñas y todo). Los efectos especiales son muy... muy ochenteros, pero a ver, hablando de una película del 82 pues como que poco más nos podíamos esperar.

Me siguen dando cosa los músculos del señor Schwarzenegger, aunque estuviera más jovencito que ahora, y sigo teniendo que copiar y pegar su apellido porque soy incapaz de retener todas esas consonantes tan alemanas y juntas. Y eso, resumiendo, creo que merece la pena darle una oportunidad siendo conscientes de que no aspira a ser más que lo que es, una película de acción ochentera en la que el prota musculoso se luce repartiendo leña. Pero tiene sus carcajadas aseguradas.