Me topé con esta miniserie británica protagonizada por James Nesbitt de casualidad. Como soy una gran fan de las series británicas, que siempre me sorprenden por su gran calidad y el desarrollo de sus personajes, no dudé en ponerme con ella y devoré los 6 episodios (otra característica típica de las series británicas) en muy pocos días.
Monroe es lo que podríamos llamar un drama médico, aunque quizás incluso me atrevería a incluirla en esa difusa y polémica categoría de dramedias. Gabriel Monroe, el prota, es un neurocirujano con un gran ego y una vida familiar un tanto desastrosa. El argumento no es nada nuevo, pero el personaje es grande y todos están muy bien desarrollados y tienen su evolución. A Monroe le deja su mujer y tiene que lidiar con eso y con sus propios líos de una noche, con su hijo recién llegado a la universidad, con su mejor amigo que además es el anestesista de su equipo, con sus dos internos y con la cirujana de cardio con la que tiene una extraña relación amistad-odio. Cada uno de los personajes tiene sus momentos de protagonismo, incluso los pacientes, y por supuesto evolucionan a lo largo de los 6 capis. Monroe hace de su peculiar sentido del humor su rasgo más característico, algo que a veces se adora y a veces saca de quicio.
Esta es una miniserie que no tiene miedo de mostrar imágenes muy explícitas de las operaciones y que tampoco lo tiene a la hora de tratar con las consecuencias de las operaciones de neurocirugía, incluida la muerte. Dadle una oportunidad, que se ve enseguida y se disfruta muchísimo. James Nesbitt es un gran actor, y todavía me queda por disfrutar su papel en otra miniserie británica: Jekyll.
Tiene pintaza! Me la apunto!
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