Este post estaba preparado para publicarlo el día de antes de que se empezase a emitir en UK la segunda temporada de Broadchurch, pero como los ingleses no han hecho más que mover la fecha de estreno para mi desgracia no quiero esperar más a publicarlo.
Broadchurch es una serie inglesa que dio el pelotazo el año pasado, al principio por contar con David Tennant como protagonista y después por méritos propios por su alta capacidad para enganchar al espectador. Su primera temporada tuvo un final muy cerrado y no hago más que preguntarme cómo se la habrán apañado para intentar convencernos con una segunda temporada, sobre todo después de haber dejado el listón tan alto. No sé qué opinará el resto de gente a la que le encantó la serie (que me consta que la hay, leí muchísimos comentarios alabándola en Twitter), pero yo hasta tengo ganas de ver el remake americano. Aunque puede que esas ganas se me pasen completamente después de ver el piloto, pero bueno, al menos tengo ganas de darle una oportunidad y ver si sigue la historia al pie de la letra o cambian cosas.
Como ya digo, me enganché tremendamente después de ver el piloto y recuerdo que me tragué un capítulo detrás de otro acompañada de un enganche a las pipas bastante serio. Afortunadamente pude ver los 8 capítulos seguidos porque la empecé cuando ya había terminado, pero sólo de pensar en ver esta temporada a ritmo de emisión sufro anticipadamente (aunque no me disgusta del todo sufrir la intriga, masoquismo seriéfilo y tal). Así que yo ya tengo las pipas preparadas para volver a ver al detective Hardy haciendo de las suyas y esperando que me conquiste como lo hizo la primera temporada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario