miércoles, 10 de noviembre de 2010

Un juego de luces y sombras

Adoro tanto las luces como las sombras de Mad Men. Sólo una serie tan sólida en todos los aspectos y con un reparto tan impecable puede jugar a reflejar las luces y las sombras de la vida a través de lo que se ve y lo que se dice, pero sobre todo de lo que no se ve y lo que no se dice.

Es una serie que conquista lentamente, dejándote siempre un buen recuerdo con sabor a whisky y a un par de cigarrillos, a labios increíblemente rojos y a los vestidos que tanto me encantan de Betty. Es una serie que te invita a ser parte de su juego, te despliega todo su repertorio de luces y sombras y te atrapa tanto que es imposible querer salir. Cada personaje está perfectamente dibujado con esas dos caras que poco a poco vamos descubriendo. Así, después de casi dos temporadas, yo todavía sigo sin saber si odio o si amo a Don Draper.

Mad Men es una serie que todo el mundo debería ver. A su ritmo, sin prisas, disfrutando de cada capítulo y dejandose seducir por estos publicistas que acaban enganchandonos sin remedio. A mí me faltan tres capítulos para acabar la segunda temporada, tengo ganas de maratonear un poco pero no quiero quedarme demasiado pronto sin más capítulos de Mad Men para ver, que luego la espera es muy larga, así que seguiré como hasta ahora, despacito, a mi ritmo y disfrutandola mucho.

1 comentario:

  1. Mad Men es una maravilla, de lo mejor que he visto en mucho tiempo. Eso sí, tienes que adaptarte a su ritmo para disfrutarla correctamente.

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