lunes, 26 de julio de 2010

A ritmo de K-On

Bueno, tenía pendiente esta entrada sobre K-On desde hace ya tiempo, así que este es un buen momento para ponerme con ella. Al igual que con Hakuouki, llegué a ella por RKB. Como tenía que traducir la segunda temporada de este anime me ví la primera, por eso de hacer las cosas bien y demás. Si bien lo primero que tengo que decir es que no es una de mis series favoritas, ni la que más espero cada semana, es muy entretenida. En la mayoría de los capítulos (tanto los 13 de la primera temporada como en los 16 que llevamos de la segunda) consigue su propósito, que es hacernos reír en alguna ocasión y sonreír en más de una.

Para mí, la serie es Yui. No le quito el mérito a las demás chicas del Club de Música Ligera, ni a su profesora Sawa-chan, pero si la serie es entretenida y te hace reír es por Yui, tan naïf, tan ingenua, tan kawaii. Por eso se notan mucho los capítulos en los que ella aparece menos. A mí, personalmente, esos capítulos se me hacen más largos si Yui no toma el control de la pantalla. Con sus tonterías, sus torpezas y su intento durante dos temporadas de aprender a tocar decentemente la guitarra es de esos personajes a los que llegas a coger cierto cariño. Supongo que en parte es instinto protector (es lo que le pasa a Ui, su hermana pequeña, que siempre la está cuidando).

Así que si bien no es uno de los animes que más me ha gustado (soy mucho más de animes como Hakuouki, que he nombrado hasta la saciedad ya o la reciente Highschool of the Death, que no sólo no me está defraudando para nada sino que está consiguiendo engancharme cada semana, y de la que ya hablaré de nuevo más adelante) sus casi 25 minutos semanales entretienen. Es una bonita desconexión, aunque seguramente no la vería si no tuviera que traducirla.

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