viernes, 30 de julio de 2010

De serie en serie con David Martín, de Area86

Bueno, pues como ya anticipaba por Twitter, hoy estrenamos sección: "De serie en serie". En esta nueva sección (que intentaré traer con cierta periodicidad, pero no prometo nada) un invitado (blogger o no, aunque preferiblemente blogger) hablará de su serie favorita, la última serie que ha visto, la que recuerda con más cariño de su infancia... En definitiva, de cualquier cosa relacionada con las series.

Para dar el pistoletazo de salida he querido contar con David Martín, blogger de Area86, corrector del fansub RKB, twitter, vecino, y mi onii-chan. Tiene un gran gusto por el anime, además de ser una gran persona, y escribe genial. Os invito a echar un vistazo a su blog, y a leerle en lo que nos aporta aquí. Yo ya me callo, y le dejo hablar a él.


Antes de ponerme a escribir lo que me ocupa en esta sección me gustaría dar las gracias a Ishtar, la propietaria de este magnífico proyecto, por darme la oportunidad de que sus lectores me conozcan, y que a su vez los míos se interesen por ella. Esto responde al verdadero espíritu de llevar un blog, que es compartir experiencias, conocimientos o noticias, a nuestra vista relevantes para el público de los temas que tratamos. Vamos allá.

Tomoe – Rurouni Kenshin

Quien me conozca sabe perfectamente qué es lo que más me gusta a la hora de ponerme delante de la pantalla y enchufar cualquier reproductor multimedia. Y es que, sin ninguna duda la serie que más me ha marcado y más me gusta (concretamente sus OVA) es Rurouni Kenshin: una pequeña mirada a las últimas bocanadas del Japón feudal.

Poco se sabe aquí en tierra occidental sobre la historia oriental, pero algo que si llega son esos dibujos con unas características inconfundibles y que nos hacen mirar hacia la tierra del Sol naciente, Japón.

Era pequeño cuando conocí esta serie, podría tener perfectamente 10 años y no fue hasta los 15 ó 16 años cuando decidí pegarme a ella del todo tras ver una de las películas que Selecta Visión distribuyó por España. Fue entonces cuando descubrí lo maravilloso de la serie y el fin de la negra guerra civil japonesa. En esta antigua y mítica serie, tenemos como protagonista absoluto a Himura Kenshin que será conocido como Hitokiri Battousai, título que se otorga al más temido asesino de los clanes rebeldes (personaje que existió en la realidad y en quien se inspiró Nobihuro Watsuki, su creador).

En el camino a la paz y la restauración Meiji, Kenshin, nombre que le otorgó su maestro cuando le rescató de un ataque de unos bandidos (en realidad se llama Shinta), se verá obligado a formar parte de un clan rebelde liderado por Kogoro Katsura con el que colaborará en multitud de guerras y asesinatos.

Kenshin y Kaoru

No sólo probaremos el amargo sabor de las guerras, sino que en el transcurso de la historia veremos a Kenshin enamorarse de dos mujeres (primero Yukishiro Tomoe y posteriormente Kamiya Kaoru) que saben ver el corazón que hay tras la coraza de asesino.

Una historia de muchos contrastes, puntos de vista y marcos contextuales que nos hacen conocer un poco más sobre la historia japonesa. Por ello y muchas razones, no veo a Rurouni Kenshin sólo como un anime, sino como mi retrato favorito de la peor situación a la que los seres humanos pueden encontrarse... la autodestrucción.

Espero que esto os hable un poco más de mí y sobre todo de ese país tan lejano del que pocas cosas sabemos. Mi más sincero agradecimiento a aquellos que se hayan molestado en leer entero el artículo y por supuesto a la que lleva este sitio, Ishtar.

Supongo que habrá quedado claro por qué ésta es mi serie preferida, si no ha sido así ya sabéis, es hora de ver algo nuevo.

¡Nos leemos!

martes, 27 de julio de 2010

Mi regreso al Seattle Grace

Sí, es un hecho. He vuelto a caer de nuevo en el Seattle Grace, y ya he perdido la cuenta de las veces que he recaído con Anatomía de Grey. En su momento la empecé porque me quedaba enganchada a los capítulos que echaban en Cuatro y quería conocer la serie desde el principio. Fue uno de mis mejores maratones, cuatro temporadas en un mes. Luego la dejé de lado, por exámenes primero y por pereza después (me pasó exactamente lo mismo con Mujeres Desesperadas, que es otra de las que tengo que retomar). Y hace unos días volví a sentir esa necesidad de engancharme de nuevo.

Soy consciente de lo ñoña que es la serie. Del pedazo de drama en que se va convirtiendo, cada capítulo más todavía. De que no es una de esas series con gran calidad, es más bien un producto para entretenerse... y en mi caso para llorar. Soy una sensiblera del copón, lloro muchísimo y con series como Anatomía de Grey más todavía. Es todo un culebrón seguir las vidas de los internos del Seattle Grace, sus amores y desamores entre ellos, las reflexiones de Meredith...

Esta vez quiero volver a empaparme de todo este drama. Por eso he vuelto a empezar desde el piloto. Estoy notando mucho más los fallos y las limitaciones de la serie que cuando la ví por primera vez, pero también la estoy disfrutando más. Desventajas y ventajas de los revisionados, y tal. El caso es que tengo que reconocerlo: pese a todo, Anatomía de Grey sigue siendo una de mis series preferidas.

lunes, 26 de julio de 2010

A ritmo de K-On

Bueno, tenía pendiente esta entrada sobre K-On desde hace ya tiempo, así que este es un buen momento para ponerme con ella. Al igual que con Hakuouki, llegué a ella por RKB. Como tenía que traducir la segunda temporada de este anime me ví la primera, por eso de hacer las cosas bien y demás. Si bien lo primero que tengo que decir es que no es una de mis series favoritas, ni la que más espero cada semana, es muy entretenida. En la mayoría de los capítulos (tanto los 13 de la primera temporada como en los 16 que llevamos de la segunda) consigue su propósito, que es hacernos reír en alguna ocasión y sonreír en más de una.

Para mí, la serie es Yui. No le quito el mérito a las demás chicas del Club de Música Ligera, ni a su profesora Sawa-chan, pero si la serie es entretenida y te hace reír es por Yui, tan naïf, tan ingenua, tan kawaii. Por eso se notan mucho los capítulos en los que ella aparece menos. A mí, personalmente, esos capítulos se me hacen más largos si Yui no toma el control de la pantalla. Con sus tonterías, sus torpezas y su intento durante dos temporadas de aprender a tocar decentemente la guitarra es de esos personajes a los que llegas a coger cierto cariño. Supongo que en parte es instinto protector (es lo que le pasa a Ui, su hermana pequeña, que siempre la está cuidando).

Así que si bien no es uno de los animes que más me ha gustado (soy mucho más de animes como Hakuouki, que he nombrado hasta la saciedad ya o la reciente Highschool of the Death, que no sólo no me está defraudando para nada sino que está consiguiendo engancharme cada semana, y de la que ya hablaré de nuevo más adelante) sus casi 25 minutos semanales entretienen. Es una bonita desconexión, aunque seguramente no la vería si no tuviera que traducirla.

miércoles, 21 de julio de 2010

Retomando mi vida seriéfila

Con disco duro de nuevo (esta vez multimedia, de 1.5tb), sin trabajo y por consiguiente con mucho más tiempo libre puedo volver a retomar mi vida seriéfila en condiciones.

Como ya mencioné en la entrada anterior, he acabado de ver la segunda temporada de Sons of Anarchy, y ya voy al día. Supongo que no hace falta decir las ganas con las que espero ese 7 de septiembre en el que llegará la tercera temporada.

También he acabado la primera temporada de Bones, esa serie que recuperé sin muchas expectativas y que ha acabado por convertirse en una de mis imprescindibles. Es entretenida y cada vez bucea más en sus personajes. Esa season finale que cayó como una bomba sobre el pasado de Brennan fue sencillamente genial, y en nada voy a empezar la segunda temporada (mi intención es ponerme al día antes de que empiece a emitirse de nuevo en España ya que la sigo doblada).

Tengo intención de recuperar mi pequeño placer culpable de este verano, Glee. Aunque si bien es verdad que las tramas de la serie me resbalan bastante me encantan esos números musicales, así que la readmitiré de nuevo en mi vida seriéfila.

No me olvido de otra serie que tengo pendiente de recuperar para ver sus últimos capítulos de la segunda temporada, El Mentalista. La tengo muy presente en la lista de pendientes.

Y poco más. En cuanto a anime he vuelto a empezar Angel Beats!, que dejé aparcada en el capítulo 3 cuando empecé los exámenes, y mi intención es volver a revisionar Hakuouki para hacer ese post conjunto con David del que ya hablé anteriormente. También estoy siguiendo a los zombies de Highschool of the Death de los que ya hablé en su momento, y de los que volveré a hablar según vaya avanzando la temporada.

Poquito a poquito tengo que ir tachando todas esas grandes asignaturas pendientes que me esperan. A ver de lo que da de sí este verano.

sábado, 17 de julio de 2010

Desesperación en Charming

Hoy voy a volver a hablar de mi niña mimada en mi vida seriéfila: Sons of Anarchy. Aun corriendo el riesgo de resultar repetitiva, pero no puedo pasar por alto esa season finale de la segunda temporada.

¡Alerta: spoilers de toda la segunda temporada de SoA!

Una vez puesto el cartelito de spoilers, entremos en materia. Pongo por delante que no he sido capaz de digerir todavía todo lo que esta recta final de la segunda temporada nos ha dejado, pero como por algún lado tengo que empezar, empezaré con Gemma. Mi querida Gemma. Qué grande su evolución en esta segunda temporada, su fragilidad, su humanidad, su fortaleza. Después de esa salvaje violación de "Albification" Gemma se hace más fuerte. Tan fuerte que es capaz de usar su drama para impedir la ruptura definitiva entre Clay y Jax cuando este quiere hacerse nómada. Ella sabe que contándolo conseguirá unirlos de nuevo ante el enemigo común, y por eso vence su miedo y desata esa venganza que tanto esperabamos ver. También me encanta el nuevo papel de Tara, totalmente metida en el club y haciendo caso de los consejos y las enseñanzas de Gemma, que la prepara para ser la queen de los Sons. De una Tara llorosa por la amenaza de despido pasamos a ver a una Tara al más puro estilo Gemma, pegando y amenazando a su jefa para que esta no la eche del hospital. Enorme.

Jax y Clay... bueno, su tensión ha sido increíble esta segunda temporada, estallando cuando Zobelle quema Caracara y Jax, creyendo que ha sido Clay, decide hacerse nómada con la consiguiente tristeza de casi todos, porque a Clay en principio no se le mueve ni un músculo de la cara. El enfrentamiento del padrastro y el legítimo heredero de los Sons ha sido duro, llegando incluso a las manos en aquel capítulo pasado en la cárcel, pero al final se ha saldado con una unión profunda para poder vengar la ultranza a Gemma.

Si con toda la acción de la segunda temporada no fue suficiente, con la season finale se me quedaron los ojos como platos. Stahl, que cada día aumenta mis ganas de patearla, vuelve a ser más cabrona que en sus primeras apariciones y después de cargarse a Edmond, el principito del IRA, le carga su muerte y la muerte de Polly Zobelle a Gemma, autora solo de esta última. Así que tenemos a nuestra old lady huyendo de Charming con Unser para escapar de estos crímenes. Cameron, el padre de Edmond, cegado por la rabia y el dolor decide llevarse a Abel como compensación y mata al novato en el intento. Con lo simpático que me caía el chaval, hay que joderse. Desgarradora esa última escena en el muelle, con Jax gritando y todos viendo como Cameron se lleva a Abel. Grande también la evolución de Opie, que a pesar de perdonarle la vida a Stahl no consigue que recapacite. Está empezado a rehacer su vida y a ser un poco el mismo que antes de la muerte de Donna. Tig, que ya no puede aguantar más los remordimientos, acaba confesándole a Opie que él es el autor de la muerte de Donna y a pesar de llevarse la paliza de su amigo parece que le vamos viendo un lado más humano, si es que eso es posible en él. Otro punto para Chibs, del que no imaginaba su triste pasado, con su mujer Fi y su hija Kerriane en manos de Jimmy, el jefe del IRA... A pesar de su dureza, Chibs a veces es más tierno que un flan, pero sólo si se trata de su hija.

Por último, no puedo acabar esta entrada sin destacar esas escenas de los Sons en formación por la carretera que me ponen los pelos de punta, o la reunión de todos con sus familias en el club y esa sensación de enorme familia que transmiten, la pequeña evolución de Hale y la manera en la que Unser se pone totalmente del lado de los Sons sin importar las consecuencias... En fin. Esta segunda mitad de la temporada está llena de escenas enormes, y esta serie sólo consigue que mi veneración por ella crezca más cada capítulo. Esperemos que el 7 de septiembre llegue pronto y podamos disfrutar de una tercera temporada que promete seguir creciendo.

Larga vida a mis moteros favoritos.

viernes, 9 de julio de 2010

Zombies en el instituto

Ese podría ser el resumen más corto y conciso de una de los estrenos de primavera de anime, Highschool of the Dead. Otra apuesta de RKB y la tercera de las series que me encargo de traducir, aunque Hakuouki ya haya acabado su primera temporada (fueron 12 capitulazos que comentaré de forma conjunta con David, de Area86 cuando ambos acabemos de revisionarla, porque va a darnos mucho de qué hablar mientras esperamos su segunda temporada).

En fin, sin más dilación vamos a lo que nos ocupa. Este anime es una versión del manga del mismo nombre de Daisuke Sato. La verdad es que todavía no le he echado un ojo al manga (sigue en mi lista de tareas pendientes, yo es que soy más de anime que de manga, y tal) así que no puedo opinar acerca de la adaptación, pero sí del primer capítulo del anime que salió a principios de esta semana.

Un día normal en un instituto japonés normal, o aparentemente normal. Tenemos a Takashi, protagonista de la historia, que tiene que ver cómo su instituto es atacado por un zombie que desata una auténtica plaga. A partir de ahí la misión de Takashi y de sus amigos y supervivientes del instituto será encontrar la razón de esta plaga y, por supuesto, procurar que ningún zombie les pegue un bocado, cosa que no es tan sencilla como parece. La única manera de deshacerse de estos molestos no-muertos es reventándoles la cabeza, así que hay sangre por un tubo. Cosa que, por cierto, me encanta. Básicamente podríamos resumir esta serie en cuatro factores: zombies, sangre, bragas y tetas. Porque además de sangre vemos muchas féminas más que desarrolladas desafiando la ley de la gravedad cada vez que pegan un bote y enseñando las bragas con esas minifaldas tan cortas del uniforme. El caso es que aunque esto último no me entusiasme la serie prometía bastante en los trailers y sigue prometiendo bastante durante el primer episodio, sobre todo en su última mitad y en el final.

Era uno de los estrenos que más esperaba (aunque tampoco hay muchos estrenos que me llamen la atención esta vez), y de momento cumple con lo que yo esperaba así que tendré un cita obligada cada semana durante 11 semanas más con estos zombies y los reventadores de cabezas. Si os apetece darle una oportunidad ya sabéis, de la mano de RKB con traducción de una servidora.